
Lo que el cierre de una tienda me enseño sobre liderazgo y propósito
Durante muchos años mi trabajo giró alrededor de lo mismo: vender, vender, objetivos, campañas, promociones, bonus… siempre con el acelerador puesto.
Recuerdo que un día, al terminar una campaña especialmente intensa, apareció un pensamiento en mi cabeza: “¿Toda la vida así?”
Reconozco que la pregunta era bastante trascendental. Intenté no darle demasiada importancia, pero con el tiempo algo empezó a cambiar: la motivación que antes me empujaba a seguir ya no estaba tan clara.
Y los acontecimientos se precipitaron: Lo que en un primer momento parece negativo terminan siendo los que más nos enseña.
Un año especialmente difícil
Un frío día de invierno la compañía para la que trabajaba anunció un expediente de regulación de empleo. Veintitrés tiendas cerrarían en un año.
Una de ellas era una de las tiendas que yo dirigía. Además, era mi sede.
Decidí que había llegado el momento de cerrar esa etapa. Llegué a un acuerdo para continuar durante un año, cerrar aquella tienda y después marcharme.
Aquel año no fue fácil.
Tenía que dirigir a una plantilla de unas veinte personas que sabían que sus días en la empresa estaban contados. Mantener la motivación y la profesionalidad en ese contexto era un desafío diario.
Además, yo misma también me iba a ir.
Las herramientas que antes me servían para mantener la energía: objetivos, resultados, promoción, bonus… ya no eran suficientes.
Fue en aquel momento cuando el propósito cobró una importancia mucho mayor para mí.
Tener claro para qué quería estar allí durante ese último año me ayudó a mantener la resiliencia y a sostener al equipo en una situación complicada.
Mi propósito era sencillo: ayudar a que mi equipo atravesara aquel periodo lo mejor posible.
Ese cambio de foco hizo mejorar mi forma de dirigir al equipo.
Empecé a preocuparme más por cómo estaban las personas, a escuchar más, a acompañar en momentos complicados y a bajar la presión innecesaria sobre mí misma y sobre los demás.
Hubo momentos duros, por supuesto. Pero también empezó a pasar algo interesante.
En unas circunstancias tan complicadas había confianza y colaboración en el equipo. Incluso las ventas mejoraron.
Aquella experiencia reforzó algo que ya venía observando en mi trabajo diario al frente de distintos equipos: cuando las personas se sienten respetadas, escuchadas y apoyadas, el modo en que trabajan cambia.
El propósito también importa en el trabajo
Para sentirnos bien no es suficiente con que el trabajo nos proporcione un sueldo.
Necesitamos que tenga algún tipo de significado.
Durante mucho tiempo en las organizaciones se ha asumido que el trabajo responde principalmente a tres motivaciones: seguridad, poder o reconocimiento. Y es cierto que estos elementos tienen un peso importante en la vida profesional.
Pero cuando esas son las únicas motivaciones, es fácil que aparezcan la desmotivación o el desgaste.
El trabajo ocupa una parte enorme de nuestra vida. Y cuando no encontramos un sentido más profundo a lo que hacemos, es difícil sostener el compromiso en el tiempo.
Por eso el propósito tiene tanto impacto en el liderazgo.
Cuando un líder tiene claro desde qué valores quiere actuar, sus decisiones cambian.
Tener claro para qué estás ahí, desde qué valores quieres actuar y qué impacto quieres tener en las personas te da resiliencia como líder.
Dos maneras de reaccionar como líder
Imagina que una persona de tu equipo no ha seguido una instrucción importante y ha dejado una tarea relevante sin hacer.
Como líder puedes reaccionar de distintas formas.
Si lo que te mueve principalmente es proteger tu posición o tu autoridad, es fácil interpretar la situación como un desafío personal. Aparece la irritación, el juicio rápido o el enfado.
En ese caso es probable que la conversación termine generando distancia, desmotivación o incluso conflicto.
Pero si tu enfoque está más centrado en las personas, la situación se vive de otra manera.
En lugar de reaccionar desde el enfado, aparece la curiosidad.
Tal vez haya un malentendido, falta de claridad en las instrucciones, una dificultad personal o simplemente falta de experiencia.
Desde ahí es posible abrir una conversación distinta: comprender qué ha ocurrido, buscar soluciones y acompañar el aprendizaje.
El resultado suele ser muy diferente.

El papel del autoconocimiento
Para poder liderar de esa manera es imprescindible desarrollar autoconocimiento.
El psicólogo Daniel Goleman, uno de los mayores expertos en inteligencia emocional, explica que la autoconciencia nos conecta con esos “murmullos internos” que nos ayudan a orientarnos en la vida.
Es ese mecanismo interno el que nos permite decidir cómo reaccionar, qué priorizar y qué tipo de líder queremos ser.
Cuando un líder desarrolla esa capacidad, tiene más herramientas para responder con criterio en lugar de reaccionar desde la presión del momento.
El impacto de centrarse en los demás
Existe además otro aspecto interesante.
Algunos investigadores han señalado que cuando ayudamos a otras personas se produce en nuestro organismo una liberación de neurotransmisores como la dopamina, la serotonina o la oxitocina.
Es decir, ayudar a los demás también nos hace sentir mejor a nosotros mismos.
Cuando el propósito de un líder está conectado con facilitar el trabajo de los demás, desarrollar al equipo o crear entornos donde las personas puedan crecer, la motivación cambia.
El liderazgo deja de ser solo una responsabilidad y empieza a convertirse en una forma de contribuir.
Cuando el contexto se complica por la incertidumbre, presión, cambios difíciles… es cuando el propósito se vuelve especialmente importante.
Una pregunta importante para cualquier líder
Todos tenemos valores que guían nuestras decisiones, aunque a veces no seamos plenamente conscientes de ellos.
Valores como el respeto, la honestidad, la colaboración, la justicia o el aprendizaje influyen profundamente en la forma en que lideramos.
Pararse a reflexionar sobre ellos puede ser un ejercicio muy útil.
Algunas preguntas que pueden ayudarnos a hacerlo son:
- ¿Qué valores admiro en otras personas?
- ¿Qué principios me gustaría que guiaran mi forma de liderar?
- ¿Estoy actuando en coherencia con esos valores en mi trabajo?
- ¿Qué tipo de impacto me gustaría tener en las personas con las que trabajo?
A veces las respuestas no llegan de inmediato. Pero iniciar esa reflexión puede ser uno de los pasos más importantes para orientar nuestra manera de liderar.
Cuando el propósito sostiene al líder
Mirando atrás, aquel año en el que tuve que cerrar una tienda fue uno de los periodos más exigentes de mi carrera.
Pero también fue uno de los momentos en los que entendí con más claridad el papel que tiene el propósito en el liderazgo.
Cuando las circunstancias son fáciles es relativamente sencillo dirigir equipos. Pero cuando el contexto se complica por la incertidumbre, presión, cambios difíciles… es cuando el propósito se vuelve especialmente importante.
Tener claro para qué estás ahí, desde qué valores quieres actuar y qué impacto quieres tener en las personas te da resiliencia como líder.
Te ayuda a sostener el rumbo cuando las cosas no son fáciles.
Y cuando ese propósito está conectado con cuidar a las personas: escucharlas, acompañarlas, ayudarles a crecer y atravesar los momentos difíciles, el modo de liderar cambia.
Las decisiones cambian. Las relaciones cambian. Y el clima del equipo también.
Por eso creo que el propósito no es solo una cuestión personal sino que está en el centro de la forma en que lideramos.
Porque cuando un líder encuentra sentido en lo que hace y pone a las personas en el centro, es mucho más probable que ejerza un liderazgo que realmente marque la diferencia.


Soy Cristina, fundadora de Umanbi. Ayudo a departamentos de RR. HH. a mejorar el compromiso y la colaboración de sus equipos.
¿Cómo lo logramos? Potenciando el Bienestar organizacional y desarrollando las habilidades de los Líderes para que inspiren confianza y guíen mejor a sus equipos.
¿Cómo trabajamos?
- Consultoría estratégica: Identificamos objetivos y necesidades reales para diseñar intervenciones a medida.
- Formación de líderes: Capacitamos a mandos intermedios y directivos para que ejerzan un liderazgo que genere compromiso.
- Entrenamiento de equipos: Formamos en habilidades para trabajar con mayor bienestar, resiliencia y motivación.
Cuento con más de 15 años de experiencia dirigiendo equipos y 8 años como consultora en diferentes organizaciones. Soy Profesora Certificada Internacional del programa “Search Inside Yourself” creado originalmente para los empleados de Google, basado en Inteligencia Emocional, Mindfulness y Neurociencia.
Para mí, el trabajo debe ser un lugar donde te sientas querida, respetada y útil. Por eso, colaboro con organizaciones que cuidan de sus equipos y se toman en serio su bienestar.
Si quieres mejorar la colaboración y el compromiso en tu equipo, contáctanos aquí. Nos encantará ayudarte.
