
¿Sabes por qué las organizaciones emocionalmente inteligentes están afrontando mejor el tsunami pandémico?
La situación durante la pandemia ha sido un auténtico tsunami para la mayoría de las organizaciones en el mundo. Cómo sucede en la vida personal, cuando surgen los problemas es cuando conocemos más a las personas y cómo de fuertes son las relaciones que tenemos.
El COVID-19 ha traído a las organizaciones descenso de ventas, pérdidas de beneficios, ERTEs, desmotivación, conflicto… y ha puesto de manifiesto lo relevante que es tener una cultura de resiliencia, aprendizaje y crecimiento cuando surgen situaciones adversas.
Las Organizaciones Emocionalmente Inteligentes (OEI) están mejor preparadas y encarnan este tipo de cultura porque han potenciado habilidades en las personas que las integran que son claves para hacer frente a los desafíos actuales:
Consciencia de las emociones, fortalezas y debilidades
Nadie es bueno en todo, cuando las personas son conscientes de lo que sienten, sus puntos fuertes y débiles hay una mayor capacidad para crecer y mejorar.
Relaciones de confianza
Las personas confían en si mismas y en los demás, de este modo no se pierde energía en “luchas de poder” sino que todo el mundo está enfocado en trabajar por los objetivos.
Regulación emocional y autocontrol
Las emociones mal reguladas son un peso para las organizaciones. En un equipo o organización en el que el jefe manifiesta constantemente su miedo o su ira es más probable que todos se vean arrastrados, se bloqueen y estén desmotivados.
Transparencia, honestidad, integridad
Todos valoramos la transparencia, la honestidad y la integridad y es sin duda en los momentos más complicados en los que más necesarios son estos valores. Cualquier situación, por dura que sea, es más fácil cuando las personas a nuestro alrededor se comportan de un modo honesto e íntegro. Ayuda además a crear seguridad psicológica, clave para el buen funcionamiento de los equipos.
Adaptabilidad y resiliencia ante los cambios
El cambio no es fácil, las personas tenemos una tendencia natural al sesgo negativo y a ver los cambios como una amenaza. En una organización en la que entrenamos y potenciamos la capacidad de adaptación y resiliencia de nuestros equipos podremos incluso salir reforzados ante los obstáculos. No se trata de la resiliencia del junco que vuelve a su lugar sino más de una muñeca rusa en la que vamos guardando aprendizajes que hacen más fuerte a la Organización ante la siguiente embestida.
En momentos como los actuales tener un líder que ejemplifica los comportamientos y valores que son de inspiración para las personas es la mejor de las “joyas” que puede tener la organización.
Mejores resultados
Cuando se dan las variables anteriores hay mucha mayor probabilidad de que todo el mundo de lo mejor, haya enfoque y no se pierda tiempo en procesos y problemas adicionales.
Compromiso con el éxito de la Organización
Solo 4 de cada 5 empleados están comprometidos con el éxito de su organización. Cuando hemos fomentado y potenciando OEI el grado de compromiso de los empleados es muy alto y eso, es una ventaja competitiva muy importante cuando se trata de “capear” el temporal.
Propósito
Cuando damos importancia a que las personas que trabajan en la organización consigan integrar algunos de sus valores en su trabajo diario, es más probable que surja una automotivación en ellos vital para momentos de crisis como el actual.
Liderar con el ejemplo
Los líderes en una OEI son una fuente de inspiración y ejemplo para los demás, no tiene miedo de mostrar su vulnerabilidad y son confiables. En momentos como los actuales tener un líder que ejemplifica los comportamientos y valores que son de inspiración para las personas es la mejor de las “joyas” que puede tener la organización.
Colaboración y trabajo en equipo
Todos sabemos la energía y eficiencia que se pierde cuando hay problemas en un equipo y las personas no son capaces de colaborar de un modo efectivo. Si tenemos que sortear un temporal no podemos permitirnos no remar o estar poniendo piedras en la barca. Las envidias, críticas, desconfianza… son un lastre para los equipos que pueden dar al traste con la estrategia de la organización para salir de una situación como la actual.
Una cultura de bienestar ayuda a que las personas consigan mantener la visión, la claridad mental y el equilibrio emocional necesario para tomar decisiones difíciles.
“Ser de servicio” en cada situación
¿En que puedo ayudarte a hacer mejor tu trabajo? Esta simple pregunta es tremendamente potenciadora. Los líderes en las OEI saben la importancia de ser de servicio a sus equipos y a la organización en general. Cuando en la cultura se fomenta este tipo de comportamiento también los equipos y resto de personas de la organización dan valor a la importancia de ser de servicio. Como una cascada, esta actitud impregna toda la organización y hace que sea más fácil avanzar y superar con éxito los obstáculos.
Ayuda a otros a desarrollarse
Las relaciones de confianza hacen que no haya miedo a ayudar a los demás a desarrollarse (algo muy habitual en algunas culturas corporativas). Cuanto mejor hagan los demás su trabajo mejor va a toda la organización. Ayudar a sacar el mejor potencial de cada persona es más importante, si cabe, en tiempos de crisis.
Gestión de conflictos de modo constructivo
En tiempos convulsos es habitual que crezcan los temas que pueden ser conflictivos. En las OEI además de que habrá menos conflicto derivado de todo lo anterior, cuando surgen, las personas están más preparadas para afrontarlos de un modo constructivo: Dan feedback no violento, tienen en cuenta el punto de vista de los demás, muestran confianza, empatía, amabilidad, humanidad y trabajan activamente para resolver el conflicto del modo más amable y beneficioso para los distintos actores.

Bienestar
En las OEI hay mayor bienestar, incluso en tiempos difíciles. Esto hace que las personas sean más capaces de encontrar estrategias cuando se sienten estresados y sobrepasados ante situaciones complejas. Una cultura de bienestar ayuda a que las personas consigan mantener la visión, la claridad mental y el equilibrio emocional necesario para tomar decisiones difíciles.
Buena comunicación
La mala comunicación es una fuente inagotable de pérdida de eficiencia y conflicto. Las OEI tienen vías de comunicación conocidas por todos, transparentes y efectivas. Las personas cuando tienen un problema saben donde consultar y reciben respuesta rápida, de calidad y empática.
Iniciativa y creatividad
Si hay algo absolutamente necesario para superar situaciones de crisis y convulsión es contar con ideas creativas que busquen soluciones innovadoras a problemas desconocidos hasta el momento. Cuando fomentamos una cultura en la que se premia la creatividad y la iniciativa, las personas estarán preparadas para aportar múltiples soluciones a cada problema. Si por el contrario, permanentemente evitamos que las personas tengan iniciativa y creatividad tendremos una gran desventaja competitiva con respecto a otras organizaciones.
Como ves, hoy más que nunca es vital empezar a construir una Organización Emocionalmente Inteligente. ¿Te ayudo? Descubre más aquí.

SOBRE MÍ:

Soy Cristina, fundadora de Umanbi. Ayudo a departamentos de RR. HH. a mejorar el compromiso y la colaboración de sus equipos.
¿Cómo lo logramos? Asegurando medidas que potencien el bienestar organizacional y desarrollando las habilidades de los líderes para que inspiren confianza y guíen mejor a sus equipos.
¿Cómo trabajamos?
- Consultoría estratégica: Identificamos objetivos y necesidades reales para diseñar intervenciones a medida.
- Formación de líderes: Capacitamos a mandos intermedios y directivos para que ejerzan un liderazgo que genere compromiso.
- Entrenamiento de equipos: Formamos en habilidades para trabajar con mayor bienestar, resiliencia y motivación.
Cuento con más de 15 años de experiencia dirigiendo equipos y 8 años como consultora en diferentes empresas. Soy Profesora Certificada del programa “Search Inside Yourself” creado originalmente para los empleados de Google, basado en Inteligencia Emocional, Mindfulness y Neurociencia.
